Movimiento, estabilidad
e independencia
Marcha
Nórdica Terapéutica
¿Dónde y cuándo?
Días
Martes y jueves
Horarios
Por la mañana o por la tarde
Lugares
A definir
¿Por qué la marcha nórdica es un apoyo clave en el Párkinson?
La marcha nórdica está ampliamente recomendada por neurólogos y fisioterapeutas como terapia complementaria para personas con enfermedad de Parkinson, gracias a mecanismos biomecánicos y neurológicos específicos:
Estabilidad y prevención de caídas:
El uso simultáneo de los bastones pasa de un apoyo bípedo (dos puntos) a un apoyo de cuatro puntos. Esto amplía la base de sustentación, mejora el equilibrio dinámico y aporta una gran seguridad y confianza al caminar.
Estímulo rítmico contra el bloqueo de la marcha (Freezing):
El compás regular y el sonido del bastón al apoyar actúan como un estímulo rítmico externo (rhythmic cueing). Esto ayuda al cerebro a eludir las áreas dañadas por el déficit de dopamina, facilitando dar el primer paso, mantener la cadencia y reducir los episodios de bloqueo.
Amplitud del paso y braceo:
Uno de los primeros síntomas visibles es la reducción de la zancada y la pérdida de braceo natural. La marcha nórdica reeduca y reentrena de forma exagerada y consciente el patrón cruzado (brazo derecho - pierna izquierda), recuperando movilidad articular y zancadas más largas y seguras.
Plasticidad cerebral y bienestar anímico:
La estimulación sensoriomotora en entornos al aire libre fomenta la neuroplasticidad, estimula la liberación de dopamina y combate activamente la apatía y el aislamiento social mediante el ejercicio en grupo.
La marcha nórdica es una actividad física complementaria enfocada a mejorar la movilidad funcional, la autonomía y la calidad de vida de las personas. En ningún caso sustituye el tratamiento médico, neurológico o fisioterapéutico prescrito, sino que trabaja en sinergia con ellos.